Muchos materiales de marketing no están en Word ni en InDesign, sino directamente en archivos .ai de Adobe Illustrator: carteles, envases, roll-ups para ferias, creatividades para redes sociales y etiquetas de producto, entre otros.
Al traducir este tipo de archivos, el reto no consiste solo en pasar el texto a otro idioma, sino en lo siguiente: que el texto traducido siga encajando en la mesa de trabajo original sin desordenar el diseño.
¿Por qué los métodos de traducción habituales pueden alterar la maquetación de un archivo .ai?
Cuando un diseñador copia manualmente el texto de Illustrator y se lo entrega a un traductor, suelen aparecer varios problemas:
- Es difícil relacionar cada cuadro de texto con su ubicación original: al reinsertar la traducción, el diseñador debe localizar uno a uno los objetos de texto originales.
- Los estilos pueden perderse: la fuente, el tamaño, el color, la negrita o el espaciado entre caracteres pueden desestructurarse durante la copia y el pegado.
- La longitud de la traducción cambia de forma notable: al traducir del inglés al alemán, ruso o español, el texto suele crecer y puede dejar de caber en el espacio visual previsto.
- Es más fácil dejar textos sin actualizar en proyectos con varias mesas de trabajo: un archivo
.aipuede incluir varias mesas de trabajo, y revisar manualmente cada una facilita que se pasen por alto textos pequeños, llamadas o avisos legales.
En los diseños de packaging y marketing, estos problemas incrementan directamente el trabajo de reajuste y el coste de revisión por parte del cliente.
¿Qué debe conservar realmente una traducción de archivos .ai?
Traducir un archivo de Illustrator no equivale a traducir texto sin formato. Un diseño traducido que pueda revisarse debería conservar, en la medida de lo posible:
- La mesa de trabajo y la relación de posición de los objetos de texto originales.
- Los principales estilos visuales, como la fuente, el color y el tamaño.
- La correspondencia entre textos de distintas mesas de trabajo.
- Un archivo
.aitraducido y editable para que el diseñador pueda realizar ajustes posteriores.
Así, traductores, responsables de proyecto y diseñadores pueden colaborar sobre el mismo archivo de diseño, en lugar de separar el resultado de la traducción del archivo fuente.
¿Cómo gestiona SimplifyAI la traducción de Illustrator?
En SimplifyAI, los archivos .ai se tratan como archivos fuente de diseño. Tras cargar un archivo de Illustrator, el sistema extrae el contenido textual traducible, lo traduce con IA y reinserta la traducción en un nuevo archivo de Illustrator.
El sistema procura conservar la mesa de trabajo, la posición y los estilos principales de los objetos de texto, para que reciba un diseño traducido que pueda seguir abriendo, previsualizando y revisando, en lugar de una tabla de traducciones sin contexto de maquetación.
En archivos .ai con varias mesas de trabajo, múltiples versiones lingüísticas o numerosas notas en letra pequeña, este proceso puede reducir el riesgo de desajustes causado por la copia y reinserción manuales.
¿Para qué casos resulta útil?
Esta capacidad es especialmente adecuada para:
- Diseños de packaging y etiquetas de producto.
- Carteles para ferias, roll-ups y materiales promocionales.
- Creatividades publicitarias para redes sociales y materiales de campañas.
- Paquetes de recursos de marca con varias mesas de trabajo.
- Archivos de Illustrator que deben revisarse con el diseñador después de la traducción.
Conclusión
La clave al traducir Illustrator no es solo obtener un texto traducido, sino devolverlo a su contexto de diseño original.
Si dispone de archivos .ai que deban entregarse en varios idiomas, puede cargarlos en SimplifyAI y comprobar si la traducción puede seguir utilizándose para la revisión del cliente y los ajustes de diseño, conservando la maquetación de las mesas de trabajo.