Para los proveedores de servicios lingüísticos (LSP), traducir archivos de InDesign no suele ser tan sencillo como «enviarlos directamente a una IA». Muchos equipos ya cuentan con flujos de trabajo consolidados en herramientas TAO como Trados, memoQ, Phrase u otros sistemas de memoria de traducción.
La cuestión clave es: cómo entregar de forma segura el texto traducible de un INDD a una herramienta TAO y reimportar después la traducción en el archivo de maquetación.
¿Por qué es complicado trabajar directamente con archivos de InDesign?
Los archivos de InDesign son archivos de proyecto de maquetación, no documentos de texto convencionales. Pedir a los traductores que abran y traduzcan directamente el archivo de diseño suele plantear varios problemas:
- Los traductores no siempre saben utilizar InDesign: los equipos de traducción conocen las herramientas TAO, pero no necesariamente el software de maquetación.
- Copiar y pegar puede eliminar estilos: los estilos locales, como negritas, colores, superíndices o notas al pie, pueden perderse durante el proceso.
- El texto está repartido en distintos lugares: las páginas maestras, pies de página, tablas, cuadros de texto y zonas con texto e imágenes pueden contener contenido que debe traducirse.
- La traducción requiere una revisión de maquetación al reimportarla: al aumentar la longitud del texto pueden aparecer texto desbordado, desplazamientos o problemas de maquetación de derecha a izquierda (RTL).
Por ello, muchos equipos necesitan convertir el texto de InDesign a un formato estándar de intercambio para traducción antes de integrarlo en su flujo de trabajo TAO habitual.
¿Qué problema resuelve XLIFF en la traducción de InDesign?
XLIFF sirve como formato intermedio entre el archivo de maquetación y la herramienta de traducción. Los traductores pueden seguir trabajando en la herramienta TAO que conocen sin tener que editar directamente el archivo fuente de InDesign.
Para los equipos de traducción, XLIFF aporta varias ventajas:
- Permite gestionar el texto original y la traducción en una herramienta TAO, sin exigir que los traductores trabajen directamente en InDesign.
- Conserva la correspondencia entre los segmentos de origen y de destino.
- Facilita la integración con la memoria de traducción, la base terminológica y los procesos de revisión.
- Una vez terminada la traducción, permite reimportarla en el archivo de maquetación siguiendo su estructura original.
No es lo mismo que exportar un archivo de texto sin formato. XLIFF resulta más adecuado para equipos que ya trabajan con procesos profesionales de traducción.
¿Cómo admite SimplifyAI este flujo de trabajo?
En SimplifyAI, puede cargar archivos .indd o .idml para identificar el contenido traducible del archivo de maquetación. Una vez preparado el contenido, puede exportarlo como archivo XLIFF estándar para traducirlo y revisarlo en herramientas TAO habituales, como Trados y memoQ.
Cuando el traductor termina el trabajo en la herramienta TAO, puede volver a importar el XLIFF traducido en el proyecto correspondiente. El sistema incorpora los segmentos traducidos en los cuadros de texto de InDesign según la estructura original y genera un nuevo archivo de maquetación para su previsualización y revisión.
El objetivo de este flujo no es sustituir la herramienta TAO, sino conectar las herramientas TAO con los archivos de maquetación complejos. Si el equipo prefiere colaborar con hojas de cálculo, también puede optar por un Excel bilingüe; pero si ya dispone de memoria de traducción y normas de revisión, XLIFF suele ser la opción más adecuada.
¿Para qué equipos es adecuado?
Este enfoque es adecuado para:
- LSP que ya utilizan Trados, memoQ u otras herramientas TAO.
- Equipos internos de localización que necesitan mantener sus flujos de memoria de traducción y base terminológica.
- Proyectos en los que no se desea que los traductores modifiquen directamente el archivo fuente de InDesign.
- Catálogos, manuales y libros blancos que deben entregarse como archivos que puedan seguir revisándose desde el punto de vista de la maquetación tras la traducción.
Los detalles de los archivos XLIFF exportados por cada herramienta TAO pueden variar ligeramente. Si el proyecto incluye estilos complejos, idiomas RTL o expansión del texto, sigue siendo recomendable comprobar el resultado final mediante una previsualización en PDF y la revisión de un diseñador tras reimportar el XLIFF.
Conclusión
En la traducción de archivos de InDesign, la dificultad a menudo no está en el motor de traducción, sino en cómo integrar un archivo de maquetación en el flujo de traducción existente.
Si su equipo ya depende de Trados, memoQ u otras herramientas TAO, puede utilizar SimplifyAI para exportar XLIFF desde INDD y reimportar posteriormente las traducciones en el archivo de maquetación. Así se reduce el trabajo de copiar y pegar y el esfuerzo de reajuste manual de la maquetación.